Hacia una igualdad sustantiva de género

México requiere una política de Estado, de carácter transversal y de gran aliento, que permita el cumplimiento de los ideales liberales de la igualdad sustantiva de género. Trabajemos juntos por un México Ganador con igualdad de oportunidades para todos y todas.

La promesa última del orden constitucional, republicano, liberal y democrático es asegurar las condiciones para que todas y todos tengamos acceso a las mismas oportunidades, así como al ejercicio de nuestros derechos humanos y libertades fundamentales.

A este ideal se le conoce como igualdad sustantiva. Este principio está consagrado en nuestra Constitución Política, pero también es reconocido en la Carta de las Naciones Unidas y en otros documentos de los principales organismos de concertación internacional.

En los últimos años, el reclamo de muchas mujeres para que esto se concrete ha crecido y hoy es una de las grandes demandas de nuestras sociedades modernas.

En México, hemos venido avanzando en lograr que este ideal se materialice. Esto ha sido principalmente un logro de la lucha de muchas mujeres en nuestro país. A pesar de esto, falta mucho por hacer para lograr una igualdad de género verdaderamente sustantiva. 

México requiere una política de Estado, de carácter transversal y de gran aliento, que permita el cumplimiento de los ideales liberales y democráticos de equidad de género.

En este sentido, comparto ampliamente la idea de Unid@s, según la cual el México del porvenir debe ser un “México con las mujeres”. Lejos de ser un eslogan vacío, se trata de un gran compromiso de cambio.

Hay muchas políticas públicas que pueden ponerse en marcha para fomentar y alcanzar la igualdad de género formal y de facto. No obstante, para ello, el estado mexicano tendrá que comprometerse y realizar una gran tarea.

Algo que no puede soslayarse es la habilitación de apoyos integrales para mujeres que les permitan tener oportunidades laborales, autonomía financiera y seguridad para sus familias. Esto debe incluir la institucionalización de un Sistema Nacional de Estancias Infantiles y una Red de Refugios de apoyo a mujeres en estado de vulnerabilidad. 

Es necesario también generalizar la seguridad social a todas las trabajadoras del hogar, a quienes tradicionalmente se les ha negado el acceso a servicios de salud y educación. Seamos claros: el trabajo en el hogar es trabajo y, como tal, debe ser remunerado y estar sujeto a todas las protecciones de la ley. 

Escatimar recursos en el esfuerzo de contribuir con la reivindicación de los derechos de las mujeres no puede ser una opción. Por ello, un verdadero gobierno democrático debe velar por una verdadera inclusión de las mujeres en el gran contrato social mexicano.

No hay duda de que defender y garantizar el acceso al mismo trato y oportunidades entre mujeres y hombres, para que en igualdad real puedan desplegar toda su creatividad y capacidad de trabajo mejoraría el bienestar general. Lo sabemos muy bien: las sociedades que no reivindican los derechos inherentes al ser humano son las que menos prosperan. 

El destino de México debe ser otro: uno donde, mujeres y hombres, trabajemos juntos por un país ganador fundado en la igualdad sustantiva.

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